“Un comunicador audiovisual debe saber transmitir aquello que no se ve: sentimientos”

Luego de estudiar dirección de cine en Suiza, nuestro docente Salomón Pérez inició su trayectoria como comunicador audiovisual con una trilogía de cortos y el año pasado estrenó su primer largometraje, En medio del laberinto, que ha sido exhibido en importantes festivales internacionales. Conozcamos sus motivaciones como realizador y como docente. 

comunicador audiovisual

Salomón Pérez alterna sus proyectos como realizador audiovisual con la docencia.

Has mencionado alguna vez que hasta los 18 años el cine no estaba en tus planes. ¿En qué momento se produce ese punto de inflexión que te lleva al mundo audiovisual?

Durante mi adolescencia había hecho música punk y además recorría las calles en skate junto a mis amigos. Es a raíz de esos intereses que nació la idea de hacer un video de skate con la videocámara que tenía mi padre en casa. Al finalizar ese video me cambié de carrera a comunicaciones, pues mi sueño era ser camarógrafo de skate de marcas de Thrasher.

En la carrera de comunicaciones realicé un cortometraje y me gustó mucho la idea de empezar a registrar aquellas cosas que me rodeaban. Sabía que hacer cine en Trujillo podía ser muy complicado y necesitaba especializarme, así que al finalizar mis estudios viajé a Suiza para estudiar dirección de cine en la Escuela Cantonal de Arte de Lausana.

¿Qué balance puedes hacer desde la realización de tus primeros cortos hasta tu primera película, En medio del laberinto? Sabemos que tu largometraje ha tenido muy buena acogida en importantes festivales internacionales.

Mis cortometrajes sirvieron mucho para aprender, casi nunca los enviaba a festivales por miedo a que no fueran lo suficientemente buenos. Para mí eran más como ejercicios de aprendizaje, incluso los que hice en la escuela de cine. Cuando regresé a Trujillo, vine con la determinación de hacer mi primer largometraje, una ficción que representé en mi adolescencia. La grabé con mis propios medios y sin ningún tipo de financiación. Solo tenía muchas ganas y el gran apoyo de mis mejores amigo y amiga.

El caso de En medio del laberinto ha sido atípico en el cine peruano independiente: ha logrado un éxito mayor del que esperaba y se ha exhibido en festivales top a nivel mundial: los festivales de cine de Rotterdam (Países Bajos), Mar del Plata (Argentina), Málaga (España), Molodist (Ucrania), y además ha sido exhibida en instituciones como la Film Society at Lincoln Center (Estados Unidos) y la Cinemateca de Bogotá (Colombia).

 

¿Qué es lo más gratificante que te ha dejado el camino recorrido? ¿Cómo defines la realización audiovisual y lo que te ha deparado?

Sin duda lo más gratificante es sentir que cuando uno hace algo con honestidad vienen buenos frutos. Quienes me conocen de cerca saben que no soy de hablar mucho y considero que la realización audiovisual es mi manera de comunicar. Este año estoy trabajando una nueva película –Cerrar los ojos-, que cuenta la historia de un estudiante de cine que vuelve a Trujillo y se enamora de una chica menor que él.

«Me siento muy contento de compartir lo poco que sé con mis estudiantes»

Sumas a tus actividades de comunicador audiovisual la de docente. ¿Cómo las complementas y cuáles son tus mayores satisfacciones desde que enseñas?

Sin duda es toda una experiencia enseñar. Me siento muy contento de compartir lo poco que sé con los chicos en los talleres de Edición y Documental, cursos donde la intuición y la experimentación aportan a las nuevas narrativas a las que debemos apuntar. Mi mayor satisfacción es cuando un estudiante me dice a final del curso o de una clase que siente que aprendió algo en mi curso más allá de lo técnico. Un comunicador debe conocer la cámara, luces y sonido, los planos; sin embargo, lo que debemos filmar es todo lo que no se puede ver: los sentimientos.

Entrando en coyuntura, ¿ha sido muy retador enseñar este semestre a los jóvenes de UPN?

Al comienzo creo que a todos nos ha costado un poco adaptarnos a este proceso. Sin embargo, ha sido enriquecedor pues considero que en algunos años gran parte de los cursos optarán por ser virtuales.

¿Cómo has sentido a tus estudiantes y qué virtudes y actitudes son las que más rescatas de ellos?

Puedo notar que existe una mayor responsabilidad y empatía. Siento que esta adaptación ha permitido hacer una introspección de muchas cosas que hacíamos mal y no nos dábamos cuenta. Rescato el entusiasmo, la capacidad de adaptación y la resolución de problemas que en nuestra carrera es vital.

En aras de salvaguardar la salud, el próximo ciclo las clases seguirán siendo virtuales. ¿Qué les dirías a aquellos jóvenes que tienen algunos reparos contra los sistemas de educación virtual?

Debemos cuidarnos y entender que exponernos puede poner en peligro a otras personas. Estos tiempos son difíciles para todos y debemos poner de nuestra parte para mejorar en lo posible la situación.

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