Couchsurfing: historia de un guía turístico ambulante

Hospedarse y recorrer gratis una ciudad es posible gracias a Couchsurfing, una aplicación que promueve el intercambio cultural y el respeto mutuo en el mundo. Conozcamos la historia de Franco Teves, un couchsurfer peruano que brinda servicios de guía turístico sin cobrar un sol.

Franco Teves se integró a Couchsurfing de manera casual y le resulta muy grato guiar a los turistas.

Franco Teves transmite confianza. Nacido en Lima pero de raíces ayacuchanas y puneñas, se convirtió en guía turístico por casualidad y causalidad. En julio del año pasado se encontraba en Cusco cuando se enteró, a través de un amigo, de una comunidad que ofrecía servicios de hospedaje y guiado a extranjeros. Se interesó por lo segundo y así se unió a Couchsurfing.

«Conocer el mundo a través de las personas y compartir lo mejor de la ciudad», esa es la descripción que ha puesto en su perfil de esta aplicación este estudiante de inglés, de nivel intermedio, quien aprovecha para mejorar su conversación brindando el guiado a los viajeros.

«Soy como un guía informal y lo que he podido observar es que el  turista ya no busca un servicio turístico convencional, más bien quiere convivir con una persona local. Alguien que le brinde lo típico de la ciudad, que le comparta su amistad y que le diga desde la visión de un ciudadano, como es la vida aquí», refiere con entusiasmo el couchsurfer

Franco vive en Miraflores y se prepara para viajar a Uruguay por invitación de un turista al que conoció el año pasado.

Esta especie de voluntariado le ha permitido conocer gente proveniente de diversas partes del mundo. Alemania, Holanda, Dinamarca, Polonia, China, Pakistán, Estados Unidos, México, Argentina, Brasil y Uruguay, son los países de procedencia de los turistas que han recibido sus buenos oficios hasta el momento.

Franco no estudió turismo sino comunicaciones en una universidad pública. Ha aparecido como extra en series y telenovelas peruanas, la última fue “Chapa tu combi”. De lunes a viernes trabaja como corrector de estilo en una editorial y los fines de semana toma como hobby su servicio de acogida y acompañamiento a los viajeros.

Apela a su memoria fotográfica para brindar el guiado. Recuerda todo lo que aprendió en el colegio, los hechos históricos, los personajes y las leyendas. Pero también se documenta con libros y con Internet, pues le gusta hacer los recorridos narrando historias en forma de cuento.

Dice que ha viajado mucho en el Metropolitano porque los turistas quieren saber cómo se desplaza el ciudadano local, así los ha llevado al centro histórico de Lima. Ha recorrido incontables veces la playa, pues vive en Miraflores, muy cerca del faro y se lo han pedido.

Siempre suele preguntar a los viajeros a dónde quieren ir y qué quieren degustar. A una pareja de brasileños los llevó al mercado central y a un estadounidense al festival de comidas de la alameda Chabuca Granda. Así lo pidieron, así lo hizo.

Una anécdota que recuerda con especial cariño es con Rodrigo Azanelli, un turista uruguayo que conoció el 31 de octubre del año pasado. Fueron a un conocido bar miraflorino, tomaron algunas cervezas y se despidieron a medianoche. Al atardecer del día siguiente descendieron por la bajada Balta, camino a la playa, pues Rodrigo quería conocerla.

Más tarde como agradecimiento el extranjero le invitó a comer en un exclusivo restaurante del boulevard Bordemar. Al despedirse le dijo: “Amigo, muchas gracias por todo. Vos sabés que tenés una casa en Uruguay para cuando vayas”. Franco junta dinero para viajar a Uruguay. 

*Este post es una colaboración de Mario Quispe Serrano, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

Conoce más sobre periodismo, cuestiones de actualidad y otros temas de comunicación ingresando a nuestra plataforma de blogs.

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas (No hay valoraciones aún)
Cargando...

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *