Gabo va a Netflix

Hijos del Nobel colombiano llegaron a un acuerdo con Netflix para la adaptación a serie de Cien años de Soledad.

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El Mundo

Nadie sabe ni sabrá qué hubiera pensado Gabriel García Márquez sobre la decisión de sus hijos Rodrigo y Gonzalo de aceptar que la estadounidense Netflix venda la retransmisión convertida en serie de Cien años de soledad, la gran novela épica que describe en tono de alegoría los avatares de nuestra América Latina.

La decisión de los hermanos Rodrigo y Gonzalo, quienes serán los productores de la serie, hace que Francisco Ramos, vicepresidente de Netflix en español, y otros latinos que se sumarán al proyecto, se froten las manos por el éxito que se viene; pero intuyo que será solo un éxito comercial por la valía de la novela universal y que no llegará a tener éxito en el campo del arte, en el que mora la buena literatura que practicaba el gran novelista de Aracataca.

Ocurre que la novela, esa gran historia mayor que contiene pequeñas historias como si fuera una pared que agrupa ladrillos, tiene su propio lenguaje, su propia forma de llegar primero al papel con todas las letras del alfabeto, sin dibujos ni figuritas, y luego al corazón de los lectores.

Ese mecanismo, esa forma de enlazar tornillos en una escritura embrujada que funciona en el papel, es muy difícil que pueda pasar al gran océano de formas de contar bien una historia mediante las imágenes y las voces de actores de carne y hueso.

¿Cómo se vería en la serie, por ejemplo, esta escena memorable de Cien años de soledad?: “Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria”.

Creo que cada historia tiene su formato y su lenguaje. Si una historia buenísima ha sido mal contada en el papel por un escritor descuidado es preciso que un maestro del cine o de las series de Netflix reivindique la historia contándola mediante las imágenes; sin embargo, cómo podría mejorar Cien años de soledad en las imágenes si ha sido magistralmente escrita por el caribeño que, pavoneándose, paseaba sus camisas floreadas por ciertas calles rígidas europeas.

Hacia el 2007 fui, emocionado, a ver la labor del actorazo Javier Bardem con el fondo musical de la voz de Shakira en la película El amor en los tiempos del cólera, dirigida por Miki Newell, y francamente salí del cine con cólera de haber visto y oído estropeada la historia de amor infinito del enamoradísimo Florentino Ariza y su diosa coronada Fermina Daza.

No corrieron mejor suerte las adaptaciones al cine de Crónica de una muerte anunciada, El coronel no tiene quién le escriba, Memoria de mis putas tristes, aunque La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, llevada a la pantalla como “Eréndira”, cuyo guion fue escrito por el mismo García Márquez, ganó en México en 1983 el premio Ariel a la mejor escenografía. Hay más historias de García Márquez que llegaron a convertirse en películas. Gabo era amante del cine. En este pueblo no hay ladrones, de 1964, por ejemplo, fue elogiado por críticos serios.

Intuyo que los señores de Netflix no están pensando en el arte, sino que le están dando prioridad a llenar los espacios flojos del bolsillo y saldrán airosos en su afán de convertir en un éxito comercial la novela ícono de estas tierras como lo es, por ejemplo, Pedro Páramo de Rulfo.

Sin embargo, hay que decir que no está mal intentar llevar las obras maestras de la literatura al cine. Es posible que la exposición de las historias en la pantalla puede reclutar nuevos lectores de libros, muchos de los cuales están esperando que alguien los abra “como quien pela una fruta”. La iniciativa de Netflix será ya un gran aporte si la futura serie suma el número de lectores de Cien años de soledad, que ha vendido al menos 50 millones de copias. Esperemos la serie.

*Este post es una colaboración de Paco Moreno, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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