Sobre voces, diálogos y sensibilidades

Sobre voces, diálogos y sensibilidades

Billboard

A mediados de la década de 1980, Dire Straits era un grupo medianamente conocido en Estados Unidos. La canción que los llevaría a la cima de la popularidad internacional sería Money for nothing. Les recomiendo que la escuchen de fondo mientras siguen leyendo.

 

Mark Knopfler, el cantante del grupo y compositor de la canción, cuenta que un día fue a reparar un artefacto electrónico. Mientras esperaba que lo atendieran, en el televisor de la recepción pasaron un videoclip de rock. Escuchó entonces a uno de los técnicos, en la trastienda, burlándose del grupo que aparecía ahí, quejándose sobre lo injusto de la vida, pues personas como él debían trabajar duro mientras que esos músicos se daban la gran vida. Casi al final, se lamentaba amargamente por no haber decidido ser músico.

Lo que hizo entonces el compositor fue tomar una hoja cualquiera y escribir frenéticamente lo que escuchaba. De hecho, la letra de la canción, según dice, reproduce muchas de las palabras exactas que escuchó ese día.

Además de un buen cuidado manejo instrumental, que el grupo ya tenía pero que hasta entonces no había logrado impactar en una gran audiencia, es muy probable que esta canción haya pegado, entre otras cosas, por la frescura del discurso, por lo real y natural que se escucha.

Aunque lo ideal es entender la letra en inglés, para no perderse las jergas y el tono sarcástico del lenguaje hablado, aquí se las presento traducida, para que tengan una idea de cómo quedó:

Sobre voces, diálogos y sensibilidades

Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos muchos comunicadores audiovisuales, que de vez en cuando debemos escribir guiones de ficciones o recreaciones, es precisamente la elaboración de diálogos. Dificultad que no debería sorprendernos, tomando en cuenta que esta profesión generalmente atrae a personas con perfiles orientados al pensamiento visual, mas no necesariamente al pensamiento abstracto, que es la base del lenguaje escrito. A muchos nos resulta mucho más fácil pensar en imágenes que en palabras. Preferimos el story board al guion literario. Por supuesto, podemos sortear este último en algunas piezas comunicacionales, pero al tener que escribir diálogos o voces en off no hay manera de hacerlo.

En esos momentos de parálisis del teclado (o del lapicero), una opción que resulta efectiva es recurrir a lo que hizo Mark Knopfler: partir de la reproducción de las voces que escuchamos a diario. ¿Qué se requiere para practicar esta técnica? Básicamente, estar abierto a escuchar y entrenar nuestra sensibilidad. Además, estar siempre listo para tomar nota, física o mental, de lo que oímos. Y de lo que percibimos.

Ahora, tampoco es una técnica exclusiva del cantautor: ya el escritor Ernest Hemingway, en París era una fiesta (libro publicado originalmente en 1964), mencionó que la usaba para sus ficciones, caracterizadas por una alta dosis de realismo: decía que no podía comenzar un diálogo si es que no tenía en la mente alguna palabra o frase que hubiera escuchado en la realidad. No una frase que hubiera leído, recalcaba de manera enfática, pues estas no siempre le daban un buen carácter a sus personajes.

Como ejemplo, podemos leer este primer diálogo del cuento Los asesinos. Aquí dos tipos hoscos se enfrentan a un camarero impasible.

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Pero no solo se trata de crear diálogos. De hecho, crear mundos de ficción significa tomar porciones de lo conocido y combinarlos con material de nuestra imaginación, buscando que el resultado no deje lugar a suspicacias. Como lo hacen los arquitectos de sueños en la película El Origen (2010). ¿Cómo ingresan en la mente de otro y le engañan para hacerle creer que está viviendo algo real? Muy sencillo: diseñando un espacio que, incluso cuando desafíe las reglas de la física o de la lógica, sea creíble. Y esto se logra, como en un momento se lo explica el experimentado Cobb a la talentosa Ariadne, reciclando fragmentos de la realidad.

Relacionado con este tema, otro ejemplo que se me viene a la mente es el de Sir Alec Guinness. Como declaró más de una vez, este actor tenía una manera peculiar de crear un personaje cuando le encargaban un papel. Luego de leer el guion de una película en la que se había comprometido a actuar, iba por las calles, buscando a una persona que él creyera que podría decir de manera convincente los diálogos que había leído. Entonces, cuando la hallaba, la seguía a una distancia prudente, imitando su forma de caminar, sus gestos, sus peculiaridades. Gracias a dicha habilidad, interpretó múltiples personajes de diferentes y convincentes maneras, llegando a acumular varios premios por su camaleónico desempeño.

Para ilustrar este punto, dejo aquí unas imágenes de algunos de sus más emblemáticos personajes:

Sobre voces, diálogos y sensibilidades

Después de todo, al aplicar dicha técnica, Sir Alec Guinness estaba recorriendo el mismo camino que Mark Knopfler, que Ernest Hemingway, que los arquitectos de sueños de El origen o que algún eventual guionista: estaba buscando que la ficción fuera creíble a partir de la realidad.

*Este post es una colaboración de Gabriel Prado Limaco, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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2 Respuestas

  1. José Antonio Tejada dice:

    Excelente post, estimado colega. Me hizo recordar a García Márquez: en un libro escrito a partir de las conversaciones que mantuviera con su gran amigo, el periodista, Plinio Apuleyo («El olor de la guayaba»), el gran Gabo también se remitía a la realidad para dar cuenta de cómo concebía él el arte de la novela. Él decía que la novela es la transposición poética de la realidad.
    Espero que siga posteando.
    Un abrazo fraterno.

  2. José Antonio Tejada dice:

    Excelente post, estimado colega. Me hizo recordar a García Márquez: en un libro escrito a partir de las conversaciones que mantuviera con su gran amigo, el periodista Plinio Apuleyo («El olor de la guayaba»), el gran Gabo también se remitía a la realidad para dar cuenta de cómo concebía él el arte de la novela. Él decía que la novela es la transposición poética de la realidad.
    Espero que siga posteando.
    Un abrazo fraterno.

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