Cuestiones actuales de comunicación: entre la academia y la práctica

Cuestiones actuales de comunicación: entre la academia y la práctica

Comunicación Social. Ciencias de la Comunicación. Comunicaciones. Existen muchas formas para nombrar a la misma carrera en el mercado peruano, y eso se debe a los diversos enfoques que se le fue otorgando a lo largo del tiempo.

Pero esto de la diversidad de enfoques es muy especializado y podría verse en otro escrito pensado para esa finalidad.

Hoy quiero centrarme en el limbo al que los profesionales de la Comunicación hemos llevado a la propia carrera, trastocada en sus cimientos formativos y sin esa uniformidad de criterios de enseñanza que otros ámbitos del conocimiento humano adquirieron.

Recuerdo a un profesor en la universidad que siempre nos repetía que nosotros estábamos estudiando esta carrera en una universidad y eso significa que nos estábamos capacitando para ser los profesionales encargados de solucionar los grandes problemas comunicacionales del país (que, hay que admitirlo, son demasiados).

Pero también existe esa parte técnica que todos anhelamos, aquella donde nos explican las mejores prácticas para editar videos o manejar una cámara, aquella donde nos ponemos a publicar en redes sociales o las mejores performances para tomar una fotografía en el atardecer. Y es esta parte la que suele llevarse las luces al momento de hablar de la carrera.

¿Qué pasa con la teorización de la carrera, aquella que hizo a la Comunicación volverse profesión en lugar de quedar como un simple oficio? Si adoptara una postura crítica, y utilizando una expresión del eterno debate que tenemos en los salones de la carrera sobre la televisión, esto de hablar sobre la Agenda setting de McCombs y Shaw o la Aldea cósmica de McLuhan no “vende” para los grandes públicos.

Pero esto último es, precisamente, una de las razones por la que nuestra carrera puede ser dictada en una universidad: el campo teórico que se ha venido desarrollando desde la época de la Escuela de Frankfurt, a inicios del siglo XX.

En Perú, sin embargo, el propio mercado de jóvenes ávidos por salir a trabajar lo más pronto posible hace que una buena base teórica no pueda ser impartida, sabiendo que más teoría va en detrimento proporcional de las cuestiones técnicas.

Peor aún, este vacío suele ser ignorando inconscientemente por los propios estudiantes debido a que –nuevamente– el mercado profesional nos prefiere más técnicos que académicos.

¿Esto último es malo? No, siempre y cuando no se vuelva en tu propio freno mental para querer aprender algo más sobre tu carrera.

Yo no me haré el desentendido: también fui uno más de los tantos jóvenes que salían de la universidad con mayor conocimiento y bagaje técnicos que sabiendo el marco teórico de la carrera, más allá de los postulados que utilicé para rellenar mi tesis.

Con el tiempo y mi propio desarrollo en el campo académico, me he dado cuenta de lo equivocado que estaba.

Una sólida formación teórica no solo brindará la ocasión de tener temas de conversación para cualquier situación, también te ayudará a ver y pensar de otra forma.

En Antropología nunca debes dar todo por sentado; siempre es necesario cuestionar lo establecido o lo que se vea como lo normal. A este ejercicio se le llama extrañamiento.

Esa misma capacidad debe de trasladarse y afianzarse en los profesionales de la Comunicación, siendo que también analizamos el ambiente social, pero bajo nuestros propios instrumentos y miradas.

A veces me siento un poco limitado por la misma naturaleza de los cursos en los que estoy especializado. Pero siempre trato de compensarlo teniendo a la mano lecturas sobre los temas que imparto por si algún estudiante me pide profundizar más sobre alguna cuestión en particular.

También encuentro culpa en los propios académicos de la carrera. Enraizados en sus propias expresiones enrevesadas y rebuscadas, se olvidan de que el conocimiento está para compartirlo y no para promocionarlo solo en los círculos académicos.

Felizmente, esto último ha ido cambiado en los últimos años. Pero todavía falta mucho trecho por cubrir y darle a la Teoría de la Comunicación su propio espacio al lado del Periodismo, Audiovisuales o Publicidad, por mencionar las especialidades más reconocidas.

Ojo, no piensen que estoy en contra de la parte técnica en la carrera de Comunicación. Solo es una postura que busca el equilibrio entre lo que hacemos como profesionales y lo que exponemos como profesionales.

Hace un par de años, me llamó la atención que un país como Japón, supuestamente a la vanguardia mundial, quiera cerrar sus facultades donde se enseña Ciencias Sociales y Humanidades para dirigir más presupuesto hacia las carreras técnicas.

¿Es ese el futuro de la oferta educativa en el mundo? ¿Queremos más humanos robotizados/amaestrados que humanos siendo humanos?

Me niego a pensarlo así, pero igual me causa estupor que una noticia de esta naturaleza no hubiera tenido la repercusión necesaria.

*Este post es una colaboración de Jean Pierre Gálvez, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.  

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