Cáncer: lo que podemos aprender de esta enfermedad

cáncer: lo que podemos aprender de esta enfermedad

Hace unos días, luego de visitar a mi amiga Mónica en una clínica local, donde se internó por un tema menor, su esposo me acompañó al ascensor cuando me retiraba. Al llegar me hizo una señal, caminó unos pasos, lanzó un fuerte suspiro y me dijo: tu amiga está con cáncer en el intestino delgado. Sentí que el diagnóstico era mío, mi cabeza daba vueltas.

Todas las declaraciones que uno lee de personas que narran cómo atraviesan o han superado el cáncer de cualquier tipo coinciden en que, cuando reciben el diagnóstico, los significados que aparecen en la mente son destructivos y difíciles. Lo primero que se piensa es en la muerte, pero también hay miedo, inseguridad, culpa y destrucción.

De acuerdo con Alfredo Aguilar, director científico y académico de Oncosalud – Auna, en el Perú se diagnostican aproximadamente 45,000 nuevos casos de cáncer al año. Lamentablemente, el 75% son detectados en estadios avanzados, es decir III y IV, convirtiéndose en un problema de salud pública debido a la alta tasa de mortandad.

En promedio son 4000 casos de cáncer a la próstata, 4700 de cáncer del cuello uterino, 4500 de cáncer de mama, 2100 cáncer al estómago y 1500 de cáncer al pulmón que se detectan y diagnostican.

Miedo y aprendizaje

El cáncer dejó de ser un villano en la vida de muchos peruanos para volverse el “profesor”. Luego de generar temor y una sensación de “estar sin rumbo”, se torna una oportunidad extraordinaria de conocerse y amarse a uno mismo.

En el Perú hay un alto porcentaje de personas que llevan estilos de vida no saludables, es decir, somos sedentarios, practicamos escasamente actividades físicas, consumimos de manera excesiva alcohol y tabaco, así como azúcares procesados y frituras. Estos hábitos aumentan el riesgo de padecer algún tipo de cáncer. A ello se suma el historial familiar y la falta de chequeo médico. Existe la mala costumbre de ir al doctor solo cuando estamos enfermos, muy enfermos y cuando nuestra automedicación no funciona.

La detección temprana amplía las posibilidades de vencer a este terrible mal. Además, un tratamiento oncológico adecuado, una mejora en los hábitos alimenticios y de salud y los controles rigurosos para vigilar el proceso son fundamentales para remover el cáncer del cuerpo. Por ello, si se toma conciencia, cualquier persona que lo padezca, y sus familiares, podrán tomar decisiones informadas sobre el tratamiento y la enfermedad.

Lamentablemente, las personas con cáncer avanzado no saben lo suficiente acerca de su enfermedad y solo lo aprenden en el camino. El miedo los invade y no desean saber mucho de este villano. Mal se enteran de lo que les informan los médicos. No preguntan nada, no buscan nada…

¿Qué es el cáncer?

La respuesta más común asociada a esta pregunta es “enfermedad que causa muerte”. Pero, si hablamos de lo que estrictamente significa, este término se refiere a un grupo de más de cien enfermedades donde las células localizadas en una parte del cuerpo crecen sin control. Lo natural en el cuerpo humano es que las células se dividan para permitir el crecimiento hasta que lleguemos a la adultez. En esa etapa, las células solo se dividen para reemplazar aquellas que están muriendo.

A una célula que en lugar de morir continúa creciendo y forma una nueva célula anormal se le denomina célula cancerosa. Esta no solo atrofia el funcionamiento del área donde surgió, sino que tiene la capacidad de invadir y extenderse a otros tejidos.

Si bien muchas personas son propensas a heredar un ADN anormal, la mayoría de las alteraciones son provocadas por errores que ocurren durante la reproducción de una célula normal. Las mismas que pueden ser causadas por fumar cigarrillos o la exposición al sol. Lo cierto es que rara vez se puede afirmar con total exactitud qué causó el cáncer en una persona.

Cada experiencia es única

La forma en que se asume la enfermedad y se vive con ella, mientras los procedimientos médicos intentan removerla, es personal y depende de la tranquilidad y el apoyo familiar.

En el Perú ya se cuenta con medicamentos “inteligentes” que atacan únicamente a las células tumorales, por lo que no tienen los temidos efectos secundarios como la caída del cabello.

Los tratamientos con que se cuentan hoy son la quimioterapia, la inmunoterapia, hormonoterapia, la terapia biológica y la radioterapia. Todos ellos logran su objetivo si se cuenta con un equipo multidisciplinario de profesionales especialistas (cirujano oncólogo, el radioncólogo, el oncólogo clínico, el radiólogo y el psicooncólogo), el diagnóstico en etapas iniciales, la buena predisposición del paciente y el apoyo de los familiares.

Al final, el cáncer más que villano puede convertirse en un exigente profesor y nosotros en alumnos aplicados.

*Este post es una colaboración de Vanessa Ulloa Córdova, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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