Creer, crear, crecer o la posibilidad de realizar los sueños

creer, crear, crecer o la posibilidad de realizar los sueños

Me gusta el fútbol sobre todas, o casi todas, las cosas. Trato de explicar cualquier evento que ocurre en el mundo a través del fútbol y sus historias. Me gustan las historias. Juntando el fútbol y las historias puedo entender conceptos tan claros y grandes como la solidaridad, la perseverancia, las ganas de no claudicar, por ejemplo, ante cualquier limitante. Historias que te inspiren, que te hagan creer.

Historias como la de Wilson Severino, que era un jugador de club Atlas, de la cuarta división argentina. La cuarta división es la última. Cuenta Wilson que le decían «para qué vas a entrenar si tu equipo nunca gana», «para qué sigues jugando si tienes 32 años y nunca serás profesional». Y él seguía entrenando, seguía jugando, en pocas palabras, seguía yendo a entrenar. En el final de su carrera logró jugar un partido contra River Plate, por la Copa Argentina.

Lo que Wilson hizo fue creer. Es simple. Pienso que si uno cree en lo que hace, la confianza vendrá sola. Y si tienes confianza en ti mismo, todo puede pasar. A pesar de que suena bonito en el papel, es complicado confiar en uno mismo, en una sociedad tan dada a criticar o a mirar lo negativo. Encontrar confianza en uno mismo se entrena, como en el fútbol.

Escribo esto a pocos, poquísimos días, de que la selección peruana juegue la posibilidad de ir a un mundial, luego de muchísimo tiempo. A estas alturas nadie se acuerda de que al entrenador Gareca quisieron sacarlo de su puesto y que era mucho más fácil insultarlo que encontrar algo positivo. Él tampoco quiere acordarse de eso. Ahora el estratega resalta mucho una de las palabras que se repetirán aquí: Gareca creyó en su equipo. Creer.

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la palabra creer significa: “Tener confianza en alguien o algo». Es algo así como que la confianza es el resultado de creer en uno mismo. Dije que me gustaban las palabras, y acá va otro motivo: Se las puede modificar, agrandar, contraer, para generar otras palabras. Por ejemplo si cambiamos la segunda ‘e’ de la palabra creer por una ‘a’ tendríamos otra: “crear”.

Y crear, según la RAE, es “producir algo de la nada”. Lo realmente chévere de las palabras es que pareciera que no se relacionan, pero si ponemos atención veremos que sí. Es más, para demostrarlo podría decir que para crear algo, es necesario creer en lo que estamos haciendo, sin importar lo que los demás puedan decir o pensar. Fácil: si no crees en ti mismo, cómo podrías crear (producir) algo. Algo nuevo, algo que te guste, algo que te ayude o ayude a otros.

Juguemos otra vez. Aumentemos una ‘c’ entre las dos ‘e’ de la palabra “creer” y tendremos por resultado la palabra “crecer”. Crecer es “aumentar en tamaño” (RAE). Aquí se refiere principalmente a los seres orgánicos y a la estatura, al tamaño, pero si lo ponemos en cristiano podríamos decir que para crecer como ser humano y como profesional y como persona, hay un punto de partida: el creer en uno mismo.

La importancia del verbo creer, ¿verdad? Es una palabra pequeña, nada difícil de pronunciar, fácil de entender en significado, pero cuán necesaria en todos los ámbitos de la vida. Necesaria y útil, pues cuando parece que las cosas no salen como uno quiere, podemos recurrir a creer en uno mismo para crear soluciones, ayudar a nuestros semejantes, y crecer como seres humanos.

*Este post es una colaboración de Luis Padilla Malca, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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1 respuesta

  1. Paola M. dice:

    Precisa reflexión, a nosotros nos toca la expectativa y la fe.
    Cuando uno escucha hablar de fútbol a alguien como usted, alguien quien realmente cree, puede interesarse aún más en querer saber.

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