Comunicación: una herramienta estratégica para los negocios

Existen en el mercado varias ofertas de capacitación en comunicación estratégica pero todas dirigidas a comunicadores que quieren actualizarse. ¿Qué pasa con aquellos que incursionan en la comunicación sin tener muy claro cuál es el terreno que pisan?

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Algunas compañías continúan colocando a la comunicación como un mero instrumento de información y en su organigrama la refunden debajo de alguna oficina o departamento de recursos humanos. Reparan en la importancia de la comunicación e incluso la responsabilizan cuando de pronto salta una crisis y buscan a un tercero que les ayude a resolver su problema.

Otras empresas, sin embargo, han descubierto el papel estratégico de la comunicación y la han reubicado muy cerca de la gerencia, atribuyéndole el verdadero papel estratégico que le corresponde.

Las modernas direcciones de comunicación (DIRCOM),  están muy lejos de las antiguas oficinas de relaciones públicas o las de prensa. Estas direcciones deben articular los mensajes que salen de la empresa, pero y con mayor cuidado deben atender los mensajes y sensaciones que se generan en y desde los diversos públicos de la empresa para actuar de manera oportuna y eficiente.

Hoy, la comunicación no se mide solamente por sus buenos mensajes; hoy se valora por su capacidad de empatía y de intervención oportuna (para alertar o prevenir una crisis), durante un problema (para manejarlo con inteligencia y diligencia) y para ayudar a sostener la imagen de confianza en la organización.

Por ello es indispensable que los no comunicadores comprendan el valor que genera una buena comunicación y el papel que desempeña en la cadena productiva.

En ese sentido, promover posgrados en comunicación para no comunicadores debe ser el próximo reto de las instituciones educativas. Ello permitirá que sus egresados no solamente adquieran habilidades gerenciales con cifras en la mano (mediante sus MBA u otros cursos de especialización), sino que recuperen el valor del sentido y la sensación que generan estas decisiones en sus stakeholders.

Debemos ser conscientes que detrás de cada empresa o entidad, hay seres humanos que perciben, sienten, se comprometen y movilizan o detienen una acción, fruto de una decisión.

Una decisión equivocada o simplemente comunicada en un mal momento o de una forma errónea, puede generar grandes problemas. Nos basta con ver en el sector extractivo las consecuencias de las malas decisiones, que se pretenden solucionar con comunicaciones extemporáneas.

A estas respuestas les hace falta dos ingredientes indispensables en toda comunicación e interrelación: credibilidad y confianza.

*Este post es una colaboración de Santiago Carpio Valdez, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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