Son pocos, pero son

En la democracia participativa los poderes del Estado están repartidos en instituciones de tal manera que nadie detente el poder absoluto. Se tienen mecanismos de control, existen organismos que permiten las inversiones e instituciones que garantizan que la vida de un país discurra tranquilamente, avalada en la seguridad del marco jurídico y la seguridad de que los individuos –y las empresas- que se desarrollan en dicho país pueden hacer pleno uso de sus derechos y sean conscientes de sus deberes. Esa es la utopía de la democracia. En ella los individuos que detentan el poder, en forma momentánea, viven pensando en una sola dirección: el bien común y el bienestar a la mayoría de la población, una población que es igual en todos sus derechos y deberes. Las minorías son cuidadas y escuchadas, los problemas nacionales son tratados con tolerancia, empatía y pluralismo. Esa misma sociedad sabe que si vulnera el derecho de uno se vulnera el derecho de todos.

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En esta utopía los medios de comunicación transmiten los valores que la sociedad avala pero respetando los derechos de todos, sin menospreciar a las minorías y dándoles un lugar para expresarse. Los medios periodísticos buscan fiscalizar, llevar información veraz a la sociedad y exponen aquellos fallos en el sistema con actitud propositiva y educadora. El respeto de los derechos es la línea periodística en esa utópica sociedad.

El día a día nos saca de nuestros sueños: instituciones que deben tutelar los derechos de las personas los vulneran, los que detentan el poder –el cual muchas veces creen eterno y absoluto-  buscan el provecho propio y no el social, las mafias se enquistan en el poder, las empresas buscan llegar al poder para beneficiarse, las personas viven en el caos montado desde la cúpula sin objetivos comunes, solo los propios, y sin un poder real que emane de ellos sintiéndose usados cada cinco años. Los medios de comunicación avalan el caos y lo reproducen. ¿De quién es la culpa?

El periodismo y su relación con el poder ha sido siempre un tema importante en todo el mundo y en nuestro país tenemos tristes recuerdos e historias del día a día para compartir. Kapuscinski señalaba que los periodistas son miembros de una sociedad y por ello deben defenderla[1]. Ocurre que muchos periodistas nublan “sus sentidos” en pro del bien momentáneo, quizás cansados de luchar o de levantar la voz contra un sistema que los termina absorbiendo. Sin embargo, ahí están otros que no se cansan de luchar, de levantar la voz y que la hacen escuchar, a veces son voces sordas en una sociedad manipulada y maniquea. Pero ahí están, inclusive hoy, cuando la sombra de la corrupción pareciera que envuelve a toda la sociedad, están ahí. Parafraseando a Vallejo: “… Son pocos, pero son”.


[1]  Kapuscinski, Ryszard. Los cinco sentidos del periodista.

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1 respuesta

  1. Kiara Rodas dice:

    Es una de mis frases favoritas de Vallejo. Me gusto mucho.

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