Vocación de servicio, principal rasgo de un comunicador

Desde muy pequeña tuve la certeza de lo que quería estudiar y a lo que quería dedicarme. En mi fue algo  natural el que me dedicara a las comunicaciones. Las actividades comunes de  una persona que se dedica a las comunicaciones desde pequeña las realicé: leer, ir al cine, al teatro, actuar, cantar, organizar fiestas, crear historias y un largo  listado de cosas similares. Muchas veces cuando buscamos describir cómo es y cómo se comporta un comunicador o un estudiante que se incline por las comunicaciones, llegamos a esas mismas actividades comunes. Sin embargo pienso que  eso es un error.

upn_comunicaciones_blogUn comunicador no se define por ser un profesional al que le gustan las artes, tiene facilidad de palabra o es empático. Estos son factores comunes a muchas profesiones. Si bien existen rasgos en la personalidad y en el componente cognitivo que influencian en la profesión que vamos a desarrollar, influye mucho en dicha decisión en entorno social, cultural y familiar y el factor vocación.

Según la RAE, la palabra vocación deriva del latín vocatĭo, evoca la acción de llamar. Señala además como significados: inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de religión e inclinación a cualquier estado o profesión[1]. La psicología señala que la vocación es una inclinación natural que tienen las personas hacia el desarrollo de una determinada actividad o actividades. Es decir, la vocación puede ser múltiple.

A lo largo de mi vida profesional he podido apreciar lo valioso e importante que es la vocación en el desarrollo de profesionales exitosos, en todas las áreas. He podido también observar la frustración que conlleva hacer aquello que no nos gusta o que no es “natural” en nosotros. Desde el punto de vista de un comunicador,  siendo nuestra profesión parte de las ciencias sociales, la principal vocación que debemos tener es la del servicio, la capacidad de interesarse por el otro y por el bien social.

Un comunicador, sea cual sea su desempeño laboral, siempre estará relacionado con su sociedad: para informarla y ayudarla en la toma de decisiones, para cubrir sus necesidades, para dar a conocer su voz, para difundir de derechos y de deberes.

Sin embargo, incluso la vocación no es suficiente. Es una gran motivación pero no basta. Aquí es en donde entran los objetivos, las metas que podemos establecer y que nos van a guiar día a día. Si bien las metas deben cambiar, conforme avancemos en nuestra carrera profesional y personal, sin ellas no tendremos rumbo.

Hoy en día nuestra sociedad tiene muchas “imágenes” (prejuicios) de lo que “es” un comunicador, algo que lamentablemente muchos comunicadores han apoyado a desarrollar por su comportamiento poco ético o por dejarse manipular por ese mismo imaginario social. Por ejemplo, para muchos los comunicadores  son “locos” creativos, los “criticones”, los que “toman fotitos” o “hacen un videíto”, a los que les “gusta la mermelada”.  Muchas veces esto se debe a que en las diversas profesiones en torno a las comunicaciones, existen profesionales sin vocación y sin objetivos.

En nuestra sede en Cajamarca, ante nuestros nuevos estudiantes de la Facultad, realicé estas reflexiones que hoy comparto con ustedes. Reflexionemos en qué es lo que está debajo de nuestra decisión de estudiar alguna de las carreras de comunicaciones. Tenemos una vocación detrás de dicha decisión.  ¿Cuál es nuestro objetivo en el corto, mediano o largo plazo? ¿Qué hace que en 10 años nos dirijamos felices a nuestro lugar de trabajo?, ¿Cómo venceremos los obstáculos que se nos presentan en el camino?.

A nuestros nuevos estudiantes en la Facultad de Comunicaciones de UPN les he traslado esas preguntas. No está mal estudiar una carrera pensando en el rédito económico, lo que está mal es pensar que sólo eso hará la diferencia.

Futuros comunicadores de UPN, están aquí para vivir su vocación, para ser periodistas, publicistas, comunicadores audiovisuales o corporativos, pero ante todo están aquí para formarse como profesionales integrales en donde estén conscientes de sus actos y de como ellos afectan al conjunto social.

*Este post es una colaboración de Patricia Sánchez Urrego, decana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.


[1] http://lema.rae.es/drae/?val=vocaci%C3%B3n

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