El desarrollo a la luz del Índice de Progreso Social

el desarrollo a la luz del índice de progreso social

Andina

Durante más de una década -entre los años 2002 y 2013- la tasa anual de crecimiento del PBI nacional fue de 6.1% en promedio. Se habló durante este periodo del «milagro peruano» y ciertamente había razones para ello. Los índices de pobreza y pobreza extrema monetaria caían sostenidamente, las exportaciones crecían gracias a un entorno externo favorable y en general los indicadores macroeconómicos se mantenían estables, generando un escenario ideal para el crecimiento del país.

Sin embargo, a partir del año 2013 muchas de las condiciones favorables que habíamos tenido hasta entonces cambiaron: los precios de los metales iniciaron un ciclo a la baja y con ello la minería, que representa más del 10% de la economía nacional, ingresó en una etapa de ralentización, al tiempo que la cartera de inversiones en este sector quedaba en suspenso por este y otros motivos, verbigracia los conflictos sociales. Para completar la suma de factores negativos, la inversión privada se contrajo significativamente, el Niño costero de 2017 produjo pérdidas por más de US$ 3,000 millones y la corrupción de las constructoras brasileñas alcanzó a varias de las figuras políticas locales, dejando en salmuera un buen número de obras que se les había adjudicado.

¿Consecuencias? La pobreza durante el año 2017 pasó de 20.7% a 21.7%, confirmando lo señalado por analistas respecto a los poco sólidos fundamentos en que descansan muchos de los logros obtenidos en los últimos tiempos.

Índice de Progreso Social

Se ha demostrado que el crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente del progreso. Existen varios casos que avalan este aforismo y cabe la posibilidad de que el peruano se convierta en uno más, a menos que se efectúen las reformas y enmiendas requeridas.

Entre quienes han postulado que más allá del auge monetario debe considerarse el bienestar de las personas figuran los economistas Amartya Sen y el ya fallecido Douglass North, ambos galardonados con el Premio Nobel. Fue a partir de sus propuestas que surgió el Índice de Progreso Social (Social Progress Index – SPI) como un sistema que estima la medida en que los países satisfacen las necesidades sociales y medioambientales de sus ciudadanos. Con el financiamiento de fundaciones privadas y bajo el liderazgo de Michael Porter (Universidad de Harvard) y Scott Stern (Instituto Tecnológico de Massahusetts), en 2010 se conformó la organización Progreso Social Imperativo (Social Progress Imperative) y en 2013 se llevó adelante un primer estudio de SPI en 133 países.

La medición del Índice de Progreso Social se realiza a partir de los siguientes componentes: 1) Necesidades Básicas Humanas, 2) Fundamentos de Bienestar, y 3) Oportunidades.

En el primero se contempla el nivel de nutrición y cuidados médicos básicos, agua y saneamiento, vivienda y seguridad personal. El segundo comprende acceso a conocimientos básicos, acceso a información y comunicación, salud y bienestar y calidad medioambiental. Finalmente, el tercer indicador abarca derechos personales, libertad personal y de elección, tolerancia e inclusión y acceso a la educación superior.

el desarrollo a la luz del índice de progreso social

Perú21

En opinión de quienes sostienen este estudio, «el progreso social es la capacidad de una sociedad de satisfacer las necesidades humanas fundamentales de sus ciudadanos, de establecer cimientos que permitan mejorar y mantener la calidad de vida de sus ciudadanos y comunidades, y de crear las condiciones para que todos los individuos alcancen su pleno potencial».

No resulta así tan paradójico que el Perú, a pesar del notable crecimiento económico experimentado en las dos últimas décadas, aún no haya podido resolver problemas que afectan directamente la calidad de vida de parte importante de la población: saneamiento básico, acceso a la educación y la salud, seguridad, preservación ambiental y varios otros.

Se explica también de esta manera nuestra ubicación en el Índice de Progreso Social 2017 en el cuadro de países con progreso social medio alto, en tanto Chile, Costa Rica, Uruguay y Argentina se sitúan en el grupo de naciones que registran un progreso social alto. A la cabeza del último estudio -con un progreso social muy alto- aparecen Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suiza y otros nueve países que, con leves modificaciones, ocupan habitualmente los lugares de avanzada.

Un aspecto destacable del Índice de Progreso Social es que mide resultados en un amplio abanico de variables y no la voluntad de los gobiernos en relación a los proyectos que podrían incidir en el desarrollo. Es verdad, tenemos en el Perú mucho por hacer y las pautas están dadas, pero mientras la acción no se refleje en una mejora sustancial de la calidad de vida de millones de peruanos será poco el camino recorrido hacia el desarrollo.

Para leer el informe completo del Índice de Progreso Social 2017 accede aquí.

Fuentes:

https://gestion.pe/blog/economiaparatodos/2017/09/crecimiento-economico-en-el-peru-y-sus-presidentes.html?ref=gesr

https://www.socialprogressindex.com/assets/downloads/resources/es/Spanish-2017-Social-Progress-Index-Report.pdf

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/economia-peru-hirschman-tentacion-fracaso-roberto-abusada-salah-noticia-526996

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