Honrando a papá

Los herederos de grandes grupos empresariales han tenido desde siempre una fuerte carga sobre sus espaldas. Existe incluso una especie de burla maliciosa en el sentido de que reciben la fortuna servida y con frecuencia lo único que hacen es despilfarrarla. De allí también el poco grato sambenito de “hijito de papá”

Quizá hubo y haya todavía afortunados herederos capaces de echar a perder patrimonios, pero a juzgar por lo que ocurre en nuestro entorno cercano deben ser los menos. Más bien, muchos de ellos, inspirados en el ejemplo de sus padres, han debido prepararse, conocer de cerca los negocios y en el caso de dos personajes puntuales tomar las riendas corporativas a edad relativamente temprana. El resultado de sus gestiones es la negación de lo que se suele pensar y revela por el contrario una forma de responder la confianza que sus progenitores depositaron en ellos. Nos referimos a Carlos Rodríguez-Pastor Persivale y Dionisio Romero Paoletti, cabezas máximas de los grupos Intercorp y Credicorp, respectivamente.

Carlos Rodríguez-Pastor Persivale

Key Speakers At The World Economic Forum on Latin America

De pocas palabras y un perfil bajo que muy pocas veces cede, Carlos Rodríguez-Pastor toma la jefatura del grupo empresarial a la muerte de su padre en 1995, cuando tenía 36 años. Un año antes, Carlos Rodríguez-Pastor Mendoza había adquirido la participación estatal de Interbank (ex Banco Internacional del Perú) después de haber fundado el Banco Interandino y la AFP Horizonte, donde desplegó su know how financiero.

Rodríguez-Pastor padre fue gerente general del Banco Central de Reserva hasta el golpe militar de 1968, trasladándose a Estados Unidos para asumir la presidencia del Wells Fargo International Bank. En 1983 el gobierno de Fernando Belaunde le encarga la cartera del Ministerio de Economía y Finanzas, y en 1990 adquiere la sucursal de Bank of America en Lima.

Rodríguez-Pastor hijo estudió ciencias sociales en la Universidad de Berkeley y luego realizó un MBA en Dartmouth. Quienes lo conocen atribuyen el rápido crecimiento de Intercorp al hecho de haberse rodeado de ejecutivos de primera línea, en cuyas decisiones no interfiere. Prácticamente todos son egresados de Harvard, Wharton, Stanford, Berkeley, Duke Columbia y Dartmouth.

Otra decisión acertada del presidente de Intercorp fue la creación de la Universidad Corporativa de Interbank, en la que el 75% de los profesores son ejecutivos del grupo, lo que permite el desarrollo de un potencial de talento que otros grupos no poseen.

La fórmula de éxito de Carlos Rodríguez-Pastor Persivale ha sido definida como la combinación de la ortodoxia financiera del padre con una cultura orientada al comercio, basada en lo que él llama su círculo virtuoso: personas, servicio, éxito. “La mejor gente da el mejor servicio, garantizando el éxito. Si eres exitoso, todos van a trabajar contigo”, ha expresado el CEO.

Dionisio Romero Paoletti

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Tiene 50 años y lleva seis de ellos al frente del grupo Credicorp, tras el alejamiento de su padre de la presidencia del mismo en 2009. En una entrevista brindada a El Comercio poco después de asumir su nuevo cargo, Romero hijo valoraba que pese a haber estudiado en las universidades norteamericanas de Brown y Stanford “uno aprende en todo lado”.

Al respecto recordaba su experiencia en una de las empresas pequeñas del grupo, Interamérica de Comercio, donde hizo de todo. “Tuvimos luego una franquicia de Monterey y en esos trabajos cometí todos los errores habidos y por haber. Cuando me acuerdo de ello, sonrío: fueron empresas pequeñas que me dejaron un aprendizaje de campo muy importante”.

Romero Paoletti sostenía en la misma charla que “la cultura de las organizaciones que lidero, y con la cual estoy sumamente de acuerdo, es la de empoderar a los gerentes. La dispersión organizacional de nuestro grupo hace necesario delegar responsabilidades. Con el talento que tiene Credicorp, ¿qué haría yo diciéndoles cómo hacer su hacer su trabajo?.

Reconoce por otra parte que ser presidente de directorio es complicado, pues los resultados no se ven inmediatamente. “Cuando se mete la pata, los problemas pueden aflorar recién en el mediano plazo. Por eso, porque no me creo dueño de la verdad, consulto las cosas”.

En una entrevista posterior señalaba que su mayor virtud era la perseverancia y su mayor defecto la impaciencia. En relación a lo que supone hacerse cargo de los negocios cimentados por su padre y sus tíos, expresaba que “la familia empuja los negocios que ya existen pero seguimos invirtiendo en diferentes cosas y creando nuevos negocios”.

Romero hijo pone de relieve la orientación que recibió de varios de los gerentes del grupo para conocer los negocios, y resume la educación en el trabajo de la siguiente manera: “anda tomando responsabilidades, anda cometiendo errores y anda aprendiendo”.

Revela finalmente que su padre lo ayudó mucho al inicio de su gestión para conocer quién es quién, dónde están las empresas y qué compromisos tienen. “Ahora me dice ¡no me quiero meter! o ¡ese es tu problema!”.

Sin duda, dos empresarios que aun cuando podrían haber optado por mantener el patrimonio que heredaron, continúan trazando un derrotero de éxito con el ejemplo de sus padres.

Fuentes:

https://ejerciciosdelamemoria.blogspot.com/2009/11/carlos-rodriguez-pastor.html#!/2009/11/carlos-rodriguez-pastor.html

https://elcomercio.pe/economia/peru/antes-lanzarte-aprende-si-no-terminaras-aprendiendo-errores_1-noticia-1653988?ref=nota_economia&ft=mod_leatambien&e=titulo

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