Pobreza, la amenaza latente

Hace dos años el Banco Mundial dio a conocer un informe que alegró a buena parte de América Latina: la clase media había pasado de 103 millones a 152 millones entre los años 2003 y 2009, un significativo incremento de 50%. De la mano de políticas de libre mercado e inversiones vinculadas a la alta demanda de commodities, la región parecía finalmente encaminada a superar el histórico lastre de la pobreza mediante la generación de riqueza y empleo.

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Sin embargo, diversas organizaciones han advertido que las cifras descansan sobre bases muy endebles mientras no exista un esfuerzo serio por elevar los estándares de productividad, es decir, todo lo que tenga que ver con mejoras en educación y salud, refuerzo de las instituciones jurídicas y los derechos de propiedad, clima para el emprendimiento y nivel de confianza de la ciudadanía, entre otros factores.

Un estudio presentando en días pasados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) –Pobreza, vulnerabilidad y clase media en América Latina, mayo 2015– confirma que, en efecto, los logros que se celebraban hace apenas dos años son susceptibles de regresión.

El BID toma como marco de referencia el periodo 2000-2013, señalando que durante el mismo la pobreza en América Latina cayó del 46,3% al 29.7% de la población. Sin embargo, para los especialistas que llevaron adelante la investigación, la región continúa caracterizándose por una vulnerabilidad sustancial que también alcanza a la clase media. Puntualmente, el estudio revela que el 65% de las personas que reciben un ingreso diario de entre US$ 4 y US$ 10 y el 14% de la clase media sufren de pobreza al menos una vez en un periodo de 10 años.

Por otra parte, la pobreza crónica sigue extendida, representando el 91% y el 50% de la pobreza extrema y moderada, respectivamente. Por último, el crecimiento de las ciudades conlleva problemas colaterales para combatir la pobreza, ya que tienden a concentrar al grueso de la población pobre vulnerable.

En el estudio nuestro país aparece con un 46% de pobres crónicos, un 10% de pobres transitorios, un 26% de futuros pobres y un 18% de la población que jamás será pobre. Los indicadores regionales se sitúan en 36%, 11%, 24% y 29%, respectivamente.

Los especialistas del BID concluyen que la pobreza crónica se encuentra extendida también entre los pobres moderados. Este tipo de pobreza, caracterizada por su larga duración, constituye el 91% de la pobreza extrema y el 50% de la pobreza moderada. Señalan de igual modo que la clase media tiene una exposición considerable a caer nuevamente en la pobreza. Específicamente, observan que el 14% de las personas que pertenecían a la clase media en 2003 experimentó por lo menos un  episodio de pobreza en los años siguientes. Lo que puede resultar obvio, el estudio demuestra que los pobres crónicos tienen niveles extremadamente bajos de capital humano y viven en áreas que ofrecen oportunidades mínimas de empleo asalariado.

Así las cosas, no debería quedar margen de duda para los gobernantes: necesitamos un verdadero compromiso para elevar los niveles de educación, salud, infraestructura y en general de todo aquello que permita mejorar nuestros estándares de competitividad y productividad.

Fuentes:

http://www.lampadia.com/assets/uploads_documentos/9e798-pobreza-vulnerabilidad-y-la-clase-media-en-america-latina.pdf

http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2013/02/27/informe-banco-mundial-revela-aumento-del-50-por-ciento-de-la-clase-media-en-america-latina-y-el-caribe-en-la-ultima-decada

http://blogs.upn.edu.pe/carreras-para-adultos-que-trabajan/2015/05/29/crisis-y-oportunidades-de-mejora-en-america-latina/

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