Plan Nacional de Diversificación Productiva: alas y buen viento

Para sus defensores se trata de la panacea contra nuestros magros índices de productividad y competitividad. Para sus detractores, es poco lo que se puede esperar de un proyecto que concentra demasiadas decisiones en el Estado. Como fuese, hace poco se instaló la Comisión Multisectorial para la Diversificación Productiva (CMDP), un paso que en opinión del ministro de la Producción, Piero Ghezzi,  permite la aprobación del reglamento del organismo, activa la elaboración de estudios para identificar los motores de crecimiento y da lugar a la exposición de avances del Plan Nacional de Diversificación Productiva (PNDP).

upn_blogSon varios los expertos que han evaluado el PNDP y encuentran en él una orientación favorable. En principio, no constituye un mecanismo para incentivar sectores específicos de la manufactura vía aranceles, subsidios o beneficios tributarios. Lo que se busca de fondo, tal como ha dicho el propio ministro Ghezzi, es elevar la competitividad de las empresas para que de este modo la economía nacional tenga nuevos motores.

En otro plano, el proyecto busca eliminar los costos excesivos y las regulaciones que el Estado aplica a los empresarios, lo que reduce la capacidad de que continúen invirtiendo y por ende de que crezcan. También contempla el objetivo de simplificar los trámites que se realizan ante el Ministerio de la Producción y Comercio Exterior, y en general una agenda de reformas que faciliten el pago de impuestos y eviten la duplicidad de gestiones.

Las dudas en torno al PNDP surgen respecto al papel que se le asigna en tanto guía de empresas con dificultades para encontrar oportunidades de mercado o con falencias de organización. Tal facultad parte de un supuesto no probado: que las entidades gubernamentales pueden hacer mejor que los privados aquello que en rigor les atañe: desarrollo de una oferta competitiva, identificación de mercados e implementación de una conveniente cadena de valor, por nombrar algunas tareas.

Lo cierto es que la experiencia demuestra que quienes mejor determinan lo que les conviene o no, o de qué manera pueden garantizar la calidad de sus productos, son las propias empresas. No está en cuestión la buena voluntad del gobierno en relación a este propósito, pero es preferible que los fallos sean de responsabilidad exclusiva de las empresas y no del Estado. Ya sabemos que cuando es así el costo lo asumimos todos.

Fuentes:

http://semanaeconomica.com/article/economia/146089-comision-de-diversificacion-productiva-cuales-son-sus-objetivos-en-el-corto-plazo/

http://elcomercio.pe/opinion/editorial/editorial-ministerio-adivinos-noticia-1730547?ref=nota_opinion&ft=mod_leatambien&e=titulo

 

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