Proyecto de estudiantes UPN propone espacio para unir a la ciudad, cultura y ciudadanos

proyecto de tesis

Como proyecto de tesis, las estudiantes UPN Araceli Zuñiga y Milagros Samaniego decidieron diseñar un Centro de Formación y Difusión de Arte y Cultura en Villa El Salvador. Las alumnas creen en la necesidad de promover y difundir el arte en las comunidades con el fin de generar de un impacto positivo en la sociedad, así como de repotenciar el valor cultural del distrito. 

El proyecto nace de la oposición entre la masa y el vacío. Empieza como un volumen que, al ser horadado, marca un espacio intersticial que da lugar al eje bulevar. Este se convierte en un elemento preponderante debido a que en él suceden acontecimientos culturales que se adaptan a las temporalidades.  

Asimismo, el eje articula la red de intermedios urbanos planteados en el Plan Maestro (Master Plan) y marca la pauta dentro del proyecto a nivel funcional, espacial, organizacional y formal. 

Las consideraciones proyectuales y el gesto volumétrico dan como resultado una propuesta que funciona como un articulador urbano, un espacio intermedio, un articulador barrial. En consecuencia, es capaz de unir la ciudad, la cultura y el usuario.  

Proceso Volumétrico

Descubre la historia de a nuestra egresada Milagros Samaniego 

Soy Milagros Samaniego Carrasco, egresada de la carrera de Arquitectura y Diseño de Interiores, y mi etapa universitaria empezó en el 2017 en la UPN. Aún recuerdo mi primer día de clases fue un lunes en la mañana y mi primera clase era Taller. Estaba súper nerviosa y llena de incertidumbre sobre este nuevo comienzo; sin embargo, con el paso de las clases y los ciclos, me fui cautivando más de la carrera. 

En particular, siento que esta etapa universitaria ha sido como una montaña rusa, pues así es la arquitectura, te genera muchas sensaciones y un momento estas arriba con tu proyecto; asimismo, hay veces que te toca el típico “replanteo” en el que vuelves a mirar hacia atrás y toca empezar desde cero.  

Pero, es ahí en donde se tiene que tomar impulso para poder subir a la montaña de nuevo. Esa es una de las enseñanzas más importantes que me llevo conmigo, pues aprendí que siempre tenemos que luchar y nunca dejar de intentar hasta lograrlo, porque uno puede lograr tantas cosas mientras lo creas posible. 

La universidad no solo me ha permitido adquirir nuevos conocimientos, sino me ha dado la posibilidad de conocer a personas maravillosas que dejaron huellas imborrables; así como distintos aprendizajes.  

Hay una frase que una vez me dijeron y es una de las mejores recomendaciones que puedo dar a cualquiera que este leyendo esto: nunca dejes de luchar, ni intentarlo porque no existen límites, no te detengas hasta lograr tus objetivos. 

Milagros Samaniego

Descubre la historia de a nuestra egresada Araceli Zúñiga

Cuando terminé el colegio tomé un taller vocacional de arquitectura. A decir verdad, no estaba muy convencida de que fuese mi vocación, pero estaba equivocada. La experiencia fue increíble y me sorprendió gratamente la amplitud de la carrera. El saber que otras disciplinas como la pintura, la escultura, la música, etc., podían vincularse y aportar a mi desarrollo como arquitecta, terminó por convencerme.  

Como estudiante de UPN, he podido desarrollar mis habilidades y participar en los concursos de fin de ciclo de la universidad, en los que he logrado ocupar los primeros y segundos puestos. La experiencia ha sido muy gratificante y, año tras año, he sido capaz de ampliar mis conocimientos en el campo de la arquitectura, llegando a obtener la beca de excelencia académica en algunas ocasiones.  

Una de las cosas que más me gusta de mi carrera es la aportación personal a la hora de abordar un proyecto. El hecho de proyectar en nuestras creaciones nuestros intereses, pensamientos y aspiraciones.  

Asimismo, como no podría expresarlo de mejor manera, tomando prestadas palabras del arquitecto Alfonzo Muñoz, me emociona saber que “cada proyecto es una manifestación de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que soñamos”.  

Además, pienso que el aspecto social es un factor importante, y creo que, a través de la arquitectura es posible generar cambios positivos en la sociedad. 

De la misma manera, considero valioso desarrollar otras habilidades y talentos aparte de la arquitectura. En mi caso, disfruto de actividades, como practicar danza contemporánea, pintar y hacer voluntariado en una ONG. Mirando hacia el futuro, quiero seguir desarrollándome profesionalmente, planeo seguir tomando cursos y capacitándome, porque nunca se para de aprender. 

ARACELI ZUÑIGA

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