La migración y la fortaleza de Lima

La migración y la fortaleza de LimaMigraciones de aquí y de allá. La migración siempre ha dejado impacto en la ciudad. En la arquitectura y el urbanismo también se ve reflejada la inmigración, a veces por la impresión que dejan las personas en la construcción de la ciudad y otras, por las corrientes de pensamiento, tendencias mundiales o estilos arquitectónicos que vienen de otras culturas y de otros tiempos. Se conforma así un mosaico que se vuelve parte del patrimonio arquitectónico y cultural, absorbe y recrea identidad propia pasando a ser referentes de la propia ciudad. Lima se fortalece con cada aporte de cada persona que llega a vivir a ella.

La ciudad de Lima era esencialmente exportadora de población. Casi tres millones de peruanos viven fuera del país, hasta que el Perú comenzó a estabilizarse y a mejorar. Con la crisis del ‘ladrillo’ en España o los actuales problemas en Venezuela, flujos de población migrante de estos y de otros países han arribado a la ciudad.

La migración ha sido un fenómeno mundial y se manifiesta en todas las capas sociales. La ciudad de Lima ha tenido un crecimiento acelerado a partir de la década de los 60s debido a masivos episodios de migración campo-ciudad. Esta migración se explica por la falta de desarrollo del medio rural (con todos los problemas asociados de falta de atención en salud, educación, vivienda adecuada y oportunidades de trabajo), por población expulsada por el terrorismo y por el reacomodo y las posibilidades que brindó la ciudad de Lima una vez pacificada. La migración al tomar contacto con la ciudad ha ocupado espacios de suelo en los cerros de la periferia, en los arenales del desierto hacia el norte y sur de la ciudad, en el centro histórico deteriorado y tugurizado, y en solares de baja renta urbana. La migración es el segmento más precario entre las clases de bajos ingresos.

La Ciudad Inclusiva, son ciudades dentro de ciudades

Lima desarrolló con la migración interna polos de crecimiento que hoy albergan a millones de personas. En un solo distrito como San Juan de Lurigancho se tiene una población de 1 millón 121 mil personas, en el distrito de San Martín de Porres 722 mil, en Ate 647 mil, en Comas 541 mil, en Villa El Salvador 476 mil, en Villa María del Triunfo 461 mil, en San Juan de Miraflores 416 mil, en Los Olivos 383 mil, en Puente Piedra 362 mil, en Carabayllo 310 mil, en Santa Anita 235 mil, en Independencia 224 mil, en El Agustino 197 mil y en Ventanilla 360 mil. Es decir, solo en estos catorce distritos de la periferia de la ciudad se tienen 6,454.400 habitantes, es decir dos tercios o el 63% de la población de Lima metropolitana*.

La migración ha sido desde todas las regiones del Perú

Ellos aportan otra mirada y sus valores, otro saber hacer. Traen sus costumbres y las integran al imaginario colectivo de Lima. Crean su trabajo o se auto-emplean. Fusionan sabores y tradiciones. Ayacucho es una de las regiones más castigadas por la pobreza, donde el terrorismo expulsó miles de personas en las últimas décadas del siglo pasado. Lima ha sido inclusiva con todos.

La población migrante se ve abandonada y subsiste como puede en la ciudad: el apoyo estatal es insuficiente y la sociedad no los mira, o solo para criticarlos: ¡mira como invaden! La vida del migrante peruano dentro de su país es una vida de trabajo constante resolviendo sus problemas. El agua les cuesta hasta diez veces más, tarda cuatro y hasta cinco horas en transportarse, no tienen desagües, ni calles, ni escuelas.

Una de las tesis de Doug Saunders** confirma que la ciudad de la inmigración es informal. En Lima más de tres millones de personas viven en cerros en alta vulnerabilidad. Pero no solo en los cerros: más del 70% de todas las viviendas en Lima son de auto construcción***.

A pesar de todo esto, Lima ha sido inclusiva como ciudad al absorber población de peruanos migrantes y contar con suelo disponible para ser ocupado. Es decir, ha posibilitado que estos peruanos necesitados tengan un suelo donde morar. Pero lo ha sido a un costo muy alto: la población vive en riesgo permanente. El Estado tiene suficiente información acerca de los problemas urbanos de vulnerabilidad, pero falta actuar en su solución.

Esta fuerza migrante que construye sus propias casas, sus calles, sus barrios y que forman ciudad informal donde están los cerros ancestrales que rodean la ciudad formal, constituyen una gran fuerza que falta sumar para crear mejor ciudad.

Esta vez propongo un ejercicio

Les propongo traspasar el cristal a través del que miramos. Y observar desde otra mirada, desde la mirada del migrante que vive al otro lado del terreno, donde no se ven los parques, donde no hay árboles, donde no se sienten esos 3 m2 de verde que según las estadísticas nos toca a cada habitante de Lima, y no se tiene agua corriente o desagüe.

Veamos esta ciudad en los cerros desde la necesidad de las personas; hombres y mujeres, niños o adultos mayores, que se han mudado a la ciudad capital de su país, y que al llegar no tuvieron ninguna protección del Estado, ni ayuda social, pero al menos pudieron contar con un pedazo de suelo en donde vivir. Y como dice Doug Saunders, “mientras el desastre pueda esperar”, la vida en la ciudad es mejor, tienen mayores oportunidades, tienen mayor acceso a la salud y cuentan con más opciones para mejorar. En ese sentido ellos crean ciudad y muchas veces crean su propio trabajo. Aportan su riqueza cultural, sus tradiciones, sus vidas.

El Estado no les ha dado nada. Ahora se trata de reubicar a los que están en mayor riesgo y ayudar a consolidar el resto, para que amplias capas de población tengan acceso a equipamiento y servicios y mejor calidad de vida. Para ordenar el espacio y no fomentar que vuelva a ocuparse, se podría crear un gran parque urbano en forma de anillo que envuelva Lima, en todos los espacios que se desocupen alrededor de la ciudad.

Con todo, vale destacar dos rasgos muy valiosos del ser peruano, que vale considerar como potencial para reforzar los valores de Lima: el de la competitividad y el de la resiliencia. El peruano es altamente competitivo y siempre está dispuesto a levantarse y volverlo a intentar. Para esto parte siempre de la comparación, siempre busca mejorar y quiere ser el primero. Esto también ha caracterizado a la migración en su lucha por acceder a los beneficios de la ciudad.

*Este artículo de José Ignacio Pacheco, decano de nuestra Facultad de Arquitectura y Urbanismo, fue publicado originalmente en el catálogo Lima, muchas miradas, patrocinado por la Oficina Lima de la Organización de las Naciones Unidas para la educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Para acceder a la lectura de otros artículos, ingresa aquí.

Fuentes:

*Datos de INEI (2017)

**Doug Saunders en su libro “Arrival City, The Final Migration and Our Next Word“ (“Ciudad de Llegada: La última Migración y el mundo del futuro” 2011), el autor recoge experiencias sobre migración en distintos países del mundo, llegando a proponer ocho tesis.

 ***Capeco: el 70% de viviendas en Lima son informales y vulnerables a un terremoto. Estas viviendas no tramitaron licencia de construcción y no fueron supervisadas, advirtió la Cámara Peruana de la Construcción. El Comercio. 26 de septiembre del 2017.

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1 respuesta

  1. Mg.Rene Castro dice:

    Hace 2 años como respuesta creativa diseñamos la Ducha Dulama para familias sin conexion de agua.

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