Orden de prioridades para hacer sostenibles las vías de Lima

orden de prioridades para las vías de lima

A pesar de que solamente el 9% de las personas se movilizan en auto particular, se piden más vías para autos. Es verdad que los anillos planteados están en el PLAM Lima 2035[1]. Pero también es cierto que en el PLAM está todo un catálogo de movilidad sostenible, que en mi opinión habría que acometer antes.

¿Por qué creo esto?

Por varias razones. La primera es que está demostrado, y la Ciudad de México es un ejemplo bien conocido, que a más vías urbanas, más autos. A más autos, más vías urbanas. En CDMEX ya se han construido no solamente dos anillos concéntricos, sino de dos y tres pisos, circulando hasta seis carriles en cada nivel.

Cuando una ciudad entra en esta dinámica no hay modo de salirse. Porque se vuelve un componente más del modelo de ciudad extensa con suelo urbano subutilizado (desperdiciado en lotes baldíos, fábricas abandonadas o usadas como cocheras, etc.), suelo que además ya tiene servicios: agua, luz y otros, y que no aporta a las arcas públicas porque nadie los consume. Esto también es una pérdida.

Europa en los años 70 comenzó a introducir vías urbanas expresas dentro de las ciudades, inclusive elevadas. Y al cabo de dos décadas cambió su estrategia. Inclusive se demolieron algunas. Otras se conservan. Pero se fortaleció el transporte público: trenes, tranvías y buses de pasajeros con altos estándares de calidad hacen que la gente se olvide de manejar.

Y esta es la segunda razón: a menos transporte público seguro, eficiente y cómodo, más y más autos.

En lugar de más pistas y más autos, debe de haber más transporte público y de mejor calidad, tranvías eléctricos, más corredores para bicis y motos. Porque no sabemos nada del avance del túnel del tren eléctrico línea 2. Lo único que se sabe es que está envuelto en problemas técnicos.

El PLAM ya establecía que hay que invertir el modelo de movilidad urbana. Pero sigue sin reconocerse.

orden de prioridades para hacer sostenibles vías de lima

Pero hay otros elementos que hacen falta: una revisión detallada y precisa del tejido urbano que ayude a ordenar el tráfico; falta abrir calles cerradas, o continuar algunas como la avenida Universitaria en su paso por la UNMSM, que reduce sus carriles. Falta quitar rejas de urbanizaciones que limitan el tráfico, ordenar y reducir el enorme número de taxis que mantienen saturadas varias arterias, ordenar y renovar las combis, establecer tiempos y preferencias de paso mediante olas verdes de semáforos.

También faltan los túneles de Cornejo, de 920 metros, que prolongue Bausate y Meza; el túnel UNI que conecte Alcázar; el túnel Santa Rosa. Otros túneles también importantes son el de Independencia, de 1 kilómetro, que conecte a Independencia con  la avenida El Sol en San Juan de Lurigancho Y el de Mangomarca, que enlace desde la Prialé a San Martín. (Todos estos en los anillos propuestos)

En esta enumeración caótica diría que faltan árboles que limpien el ambiente y refresquen; faltan veredas caminables, anchas, que permitan actividades, un quiosco, una banca, una terraza de restaurante.

Falta fiscalización vehicular para que no haya contaminación ni tantos accidentes por»vaciado de frenos», ni unidades por doquier obstruyendo el tráfico.

Falta control con cámaras de video en todos los cruces, para que los autos no se pasen los semáforos en rojo ni vayan con exceso de velocidad.

Falta recuperar el Rímac, volver sus riberas caminables. Falta recuperar el Chillón.

Tenemos también el problema de la falta de vivienda social. Es necesario sanear los asentamientos en los cerros, asegurar sus viviendas o reubicarlas.

Aquí está el trazado de los anillos propuestos por el PLAM 2013. No me opongo a estos, pero creo que habría que comenzar con todo tipo de movilidad urbana. No solo para autos particulares.

El caso del Metropolitano, pan nuestro de cada día. El Metropolitano, que comenzaba a ser una esperanza de buen y eficiente servicio de transporte público se ha ido degradando, con dos cambios introducidos y que se observan siendo usuario.

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Irregular frecuencia de paso

Uno es la frecuencia de paso, que antes era regular y se hallaba establecida en los folletos y que ahora al parecer ha desaparecido. Tal pareciera que los encargados esperan a que haya colas gigantescas en Naranjal, Matellini o Flores para poner buses.

Estos problemas de reducción en la frecuencia de paso de los buses y de rutas que obligan a hacer trasbordos provoca que haya que subirse a la fuerza, dificultándose el acceso para hombres y mujeres de edad, niños, mujeres embarazadas o con movilidad reducida. Esto genera reacciones propias de la ley de la selva o la ley del más fuerte.

Buses vuelven 28 km. Vacíos

Otro factor que ha afectado grandemente es el cambio de rutas en marzo. Se cambiaron las rutas de los expresos, se dijo que para atender el mayor volumen de trabajadores de la zona norte que se ha convertido en ciudad dormitorio. De mañana decenas de miles de trabajadores se desplazan hacia el sur, con bajada muy voluminosa en el paradero de España, Central, Javier Prado, Canaval y Moreyra, Ricardo Palma y Angamos. Y de tarde y noche desde estas estaciones realizan el recorrido inverso.

El problema es que a algún genio del transporte se le ocurrió que los buses deben dar vueltas yendo vacíos la mitad del recorrido. Sí, como lo lee. Son varios “expresos” que salen llenos de Naranjal (llenos es una palabra muy suave para describir lo sofocantemente atestados que salen hacia el sur), dan la vuelta y vuelven, ¡recorriendo vacíos los 28 kilómetros de Flores a Naranjal!

Por la tarde se invierte la cosa, los buses salen completamente vacíos de Naranjal, van hasta Flores, dan la vuelta y se llenan en alguna de las estaciones mencionadas para seguir dando vueltas. Es una pérdida de combustible, desgaste de máquina, llantas, horas de chofer, etc.

Si uno se asomara a estas estaciones y viera que no hay personas para subir a estos buses vacíos no habría problema. Pero justamente la contrariedad estriba en que siempre hay gente esperando en varias estaciones y se ven pasar buses completamente vacíos. He llegado a contar doce de estos. Con los choferes muertos de risa, y uno tiene que esperar hasta que pasa un bus “B”, que es el bus de arrastre y que hace parada en todas las estaciones. Pero lamentablemente, siempre y a toda hora, van completamente saturados. Uno se siente en su versión más animal, tratado como carne humana.

Obligan al usuario a tomar hasta tres buses, en una sola línea recta

Uno se sube al bus alimentador, se baja en Naranjal, se sube al expreso de que se trate, se baja en donde le queda más cerca la casa y espera al bus de arrastre (el “B”). Con este “diseño” de las rutas cualquier persona debe de hacer tres trasbordos. O claro, esperar desde el inicio el bus «B» y hacer todas las paradas del recorrido.

Para dar versatilidad y reforzar el sistema se requiere que los buses alimentadores continúen de frente. Total, se trata de una única vía que va en línea recta. Podrían alternativamente uno entrar al centro y otro no.

En fin, hemos revisado apresuradamente problemas que deben subsanarse para comenzar a ordenar el transporte y la movilidad de Lima.

En una línea escrita, diría que falta planeamiento urbano, buen criterio y consulta ciudadana. El mundo ya cambió. Nosotros, ¿cuándo cambiaremos el modelo?

[1] http://www.transitemos.org/wp-content/uploads/2015/02/MOVILIDAD-PLAM-19-08-14_PDF1.pdf

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