Ser estudiante de Arquitectura en UPN

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Un nuevo ciclo comienza en UPN. Y como en cada inicio de curso lectivo nos toca dar la bienvenida a nuestros cachimbos, nuevos estudiantes de Arquitectura. Y les preguntaba si habían reflexionado sobre la mentalidad y preparación que hay que tener para llegar a ser un arquitecto UPN de excelencia.

Al terminar la secundaria, nadie nos advierte sobre lo que se nos viene encima, la responsabilidad de iniciarnos en el auto-control, en el auto-estudio, es decir, en hacernos responsables de nuestro propio destino. Son cuestiones importantes y sin embargo poco se nos dice acerca de esto…

La vida universitaria tiene eso, te exige que tomes decisiones. De hecho, elegir una carrera profesional ya es una decisión importante. Pero no solo esta gran decisión importa, importan todas las decisiones, grandes y pequeñas. Hay que darnos cuenta de que todas –sí, oíste bien-, todas las decisiones son importantes.

Cada uno es el resultado de todas las decisiones que toma. Y lo principal que hay que tener es… ¡actitud! Actitud positiva y proactiva.

Voy a poner tres ejemplos: un estudiante, Juan, se da cuenta de que le gusta el judo y el karate y un día se pone a buscar una escuela y encuentra una cerca de su casa. Se propone preguntar cuánto cobran y en qué horarios se imparten clases… pero pasan los días y no se atreve, o no le dio el tiempo entre tanta maqueta, o se le fue el tiempo buscando pokémones… después de un año casi se le había olvidado.

Un día, en la televisión, vio una competencia de judo de los Juegos Olímpicos y recordó aquel sueño que tenía. Se volvió a prometer que esta vez sí iría. Así que el primer domingo que tuvo una tarde libre se fue a buscar la academia. Al principio le fue difícil, pero consiguió inscribirse y ahora va una tarde a la semana. Ha ido mejorando su físico y su profesor le ha dicho que tiene muchas posibilidades de llegar a competir. Ha mejorado también su dieta, cuida lo que bebe y está de mejor humor todo el tiempo. Tiene más amigos, que ven en el deporte un complemento a la fortaleza del espíritu. Al mismo tiempo ha notado que mientras se esforzaba en el deporte también tenía mejor ánimo para desarrollar sus trabajos de arquitectura. La disciplina en el deporte le ayudó a concentrarse para plantear buenos y creativos proyectos.

Por su parte a María le gustaba cantar: cantaba en la ducha, en las fiestas de sus amigos, andaba cantando todo el tiempo. Sus amigos le decían que debería de ser cantante… pero ella no sabía qué hacer. Sí recordaba que un profesor del colegio que sabía de música un día la escuchó cantar y le dijo que ella podría ser cantante si quisiera. Le explicó que la voz puede ser también un instrumento de música, que todos lo tenemos desde que nacemos, pero que hace falta aprender música, desarrollar y cultivar la voz. Así que un día se fue a la escuela de bellas artes a preguntar por cursos libres de canto… en verano voy a empezar, se dijo. Y comenzó a aprender canto. Ahora María canta en un coro y puede compaginar el canto con la arquitectura. La arquitectura también tiene ritmo, armonía, secuencia de espacios vacíos y espacios llenos… como son los silencios y la música en sí misma. Ya es una excelente arquitecta y organiza sus presentaciones artísticas con sus proyectos.

El tercer ejemplo es sobre los estudiantes que trabajan: yo mismo fui un estudiante que trabajé desde antes de matricularme en la universidad y durante toda la carrera. Se puede. Así como en los dos casos donde se practica una afición (hobby), y se mejora en la comprensión y concepción de la arquitectura, el trabajo enseña a ser responsable y si uno trabaja en temas vinculados con la arquitectura se convierte en una enseñanza más y se aprovecha el doble. Se aprende a saber obedecer y a saber mandar. Fortalece el espíritu y, sobre todo, aprende uno mucho sobre el valor de conseguir sus propias metas.

Son algunos ejemplos que conozco.

Lo que uno hace cada día, si es positivo, se suma en nuestro beneficio. Puede ser una cosa pequeña, un primer paso, simple, el primer día. Pero poco a poco uno crece en seguridad, ganando confianza y haciéndolo mejor.

Con esto quiero decir que lo principal para ser un buen arquitecto, y ser bueno en todo lo que uno quiera lograr, es una cuestión de ¡actitud! ¡Sí!

La actitud con que enfrentamos las cosas debe de ser positiva siempre. Como decía un amigo cuando iba a buscar algo, el no ya lo tengo, ¡yo voy por el sí!

Para ser un arquitecto de excelencia UPN podríamos hablar de muchas cosas; de esfuerzo personal, de inteligencia, de imaginación, de creatividad, de amor propio, de fortaleza física, de integridad, de serenidad, etc. etc., como hay muchos mensajes dando vuelta por las redes sociales. Pero hoy les quiero decir que la principal característica que deben de tener en cuenta para ser los mejores arquitectos es una ACTITUD POSITIVA, actitud de participar en todo, en las clases, en entregar y terminar los trabajos, en seguir sus ideales, en ser críticos y buscar información por todos los canales, preguntando a sus docentes sobre todo aquello que les genere alguna duda.

La actitud abierta y positiva los llevará muy lejos.

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