El pulso de la ciudad como indicador de sostenibilidad

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Construyendo Ciudades Sostenibles, de la arquitecta Shirley Chilet, es un libro que nos expone una visión acerca del cómo debe de ser la ciudad, desde una visión polifacética y multidisciplinaria. Que se enfoca en la ciudad y sus procesos sociales.

Ernest Burgess, en su ensayo de 1925 llamado The Growth of the City (El crecimiento de la ciudad) fue el primero en establecer la relación entre las dos potentes variables que conforman una ciudad moderna. Estas son el crecimiento social y la expansión física de la misma. Buscando describir lo que él llamó ‘El pulso de la comunidad’ formuló una teoría totalmente orgánica y dinámica. Partiendo de esta pregunta ¿qué le da forma a la ciudad?, dijo: en la expansión de la ciudad, se llevan a cabo procesos de distribución que filtran ordenan y clasifican, reubicando al mismo tiempo, a individuos y a grupos, por residencia y ocupación. Y son estos procesos dinámicos los que le dan la forma y el carácter a la ciudad. Manuel Castells diría después que son procesos de distribución y de consumo.

Burguess, para el estudio de estos procesos tomó prestados términos de la biología y de la ecología, por su analogía entre lo urbano y el mundo natural. Dijo que estos procesos tienen un metabolismo y movilidad. Estableció el estudio de la “ecología social” como un acercamiento distinto a la comprensión de los patrones de crecimiento urbano y de desarrollo.

En este caso se podría hablar de tomar ese pulso a la comunidad, del que nos hablaba Burguess. Ese pulso llevado al conocimiento del estado de la cuestión.

Este ‘pulso de la comunidad’, estos procesos sociales, son los que están inmersos en todos los temas o mejor dicho en todos los asuntos que aborda este libro Construyendo ciudades sostenibles, desde una concepción holística que pretende abarcar el todo.

El libro se divide en 4 apartados. 1. La ciudad, 2. El Desarrollo Sostenible, 3. Retos a Enfrentar, (donde están los Objetivos del Milenio), 4. Hacia el Logro de Ciudades Sostenibles. Una visión general de cómo crear ciudad sostenible.

Cuando nos habla de Lima, ¿a qué tipo de ciudad se está refiriendo este libro? Aquí, permítanme una reflexión.

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Para hablar de la ciudad: según la definición de la ONU, el tamaño mínimo de una mega-ciudad, debe de ser de 8 millones de habitantes.  Para otros como Dirk Bronger, John Friedmann: son aquellas de más de 5 millones,  con una estructura mono-céntrica.

En mi opinión, las ciudades latinoamericanas, de alcance metropolitano o mega-ciudades, se definían por un mismo patrón hasta mediados la década de los 80´s. Entonces vino la globalización.

Saskia Sassen (1991) destacó las características de las ciudades globales; el aumento en la polarización social y socio-espacial, el crecimiento del sector informal y la escisión del mercado de trabajo. Posteriormente señaló las disparidades crecientes de los ingresos en las ciudades investigadas y resaltó la estructura de los salarios bajos en los servicios y empleos, como un síntoma correlacionado con la formación de la ciudad global.

Una de las hipótesis de Sassen consiste en que las crecientes cifras de profesionales de alto nivel y los servicios con altas ganancias tienen como efecto el aumento de las desigualdades espaciales y socio-económicas, en las ciudades globales.

Es decir, la desigualdad salarial sería la base de la ciudad desigual.

De manera similar a las «ciudades globales», de S. Sassen, el geógrafo Fred Scholz (2000) nos habló del modelo de Desarrollo Fragmentado. Donde existen tres tipos de ciudad conviviendo en un mismo ámbito geográfico: La ciudad global, la ciudad globalizada y la periferia.

La ciudad global se identifica donde hay oficinas centrales de dirección de las empresas transnacionales y de instituciones financieras que actúan como actores globales. Zonas de vivienda de alto standing, con parques con Wi Fi, y servicios de primer mundo. Alrededor de la central de dirección se concentran frecuentemente barrios residenciales con jardines y parques. Son los «paraísos» o «ciudadelas» de los actores de las centrales de dirección, es decir, los representantes de las empresas y sus agentes locales.

En el extremo opuesto, los llamados «lugares globalizados” de la metrópoli están unidos estrecha y virtualmente con los «lugares globales”, pero están funcionalmente subordinados a éstos en la jerarquía: industria deslocalizada con producción con salarios bajos, informalidad en la producción, bajo nivel de servicios, etc. Alrededor de la zona de los barrios residenciales, existen barrios extendidos con casitas modestas o alojamientos provisionales para las masas trabajadoras o viviendas dormitorio. Además, hay en estas áreas, zonas cerradas de producción informal o lugares de producción dispersos formales o informales.

Separada fragmentariamente, es decir fragmentada de los «lugares» globales y globalizados, está la «nueva periferia” excluida. Las nuevas periferias luchan por la calidad de sus respectivas situaciones, por su territorialidad, por su competencia de poder y sobre todo por su legitimidad. En nuestro caso serían los conos y los asentamientos.

Este libro nos ayuda a ver la problemática urbana que se inserta en cada uno de estos ámbitos de ciudad, de una manera singular: por contrastación entre la recomendación del deber ser y lo que en verdad es. Es decir, este libro es de carácter ontológico, porque su reflexión es la naturaleza o esencia misma del urbanismo.

Esta lectura también nos deja claro que la ciudad vive sin plan, sin ordenamiento urbano, sin verde, sin reciclaje, sin tratamiento de agua, sin priorizar al peatón, a la bicicleta, al espacio público, a la persona, contaminada químicamente, acústicamente, con pérdida de miles de horas hombre cada día.

Un ecosistema urbano con el hábitat en derrota. Donde lo artificial no ha llegado a la sofisticación del desarrollo y se queda en la pretensión del cumplimiento funcional más descarnado. Basta asomarse al mundo de las combis sempiternas.

Al leer este libro recordé aquella famosa “Guía instrumental para la clasificación de los datos culturales»; más conocida popularmente entre los antropólogos como la Guía de Murdock.

El principal propósito de la Guía de Murdock es el de contribuir a resolver un viejo problema de toda ciencia. O sea, el de clasificar con criterio sistemático los datos en existencia, de tal manera que se haga posible y fácil en cualquier momento encontrar la información necesaria para el estudio de una cuestión determinada.

Desde este punto de vista, el libro Construyendo Ciudades Sostenibles, es un sistema que clasifica los temas inherentes a la ciudad a fin de facilitar su consulta y establecer su ubicación en un todo complejo, en forma semejante a los catálogos taxonómicos de plantas y animales,

El libro Construyendo Ciudades Sostenibles propone una nomenclatura uniforme de las categorías urbanas, y por medio de ella conduce al investigador o estudiante hacia la información existente. Dicho de esta manera, el libro es una guía, que puede verse como un instrumento que propone una clasificación y un orden para el conocimiento de los temas relacionados con la ciudad, con señalamientos muy serios acerca de la problemática urbana limeña.

Aquí rescato un pasaje del libro, que me gustó mucho: (página 221) Algunas medidas iniciales:

  • Poner límites a la extensión y crecimiento espacial de la ciudad.
  • Favorecer la proximidad frente a la dispersión y a la lejanía.
  • Primar la rehabilitación y regeneración de la ciudad frente a la creación de nuevo suelo urbano.
  • Recuperación de la calle como lugar de estancia y encuentro social.
  • Restricciones a la movilidad motorizada.
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